Paseo otoñal por el Jardín Botánico de la UMA

l1090760A pesar de la amenaza de lluvia, un grupo de valientes “amigos” realizamos una visita al Jardín Botánico de la UMA el 26 de Noviembre, teniendo como anfitriona y cicerone a María del Mar Trigo, profesora titular de la Universidad de Málaga y “amiga del jardín” que no se arredró ante la meteorología adversa y a la que agradecemos su excelente disposición y lo mucho que disfrutamos con esta visita.

 

l1090773Se concibió el jardín como nazarí y de esa idea quedan sus paseos de ladrillo y azulejería, la alberca, la fuente y sus canales de agua. En el centro el umbráculo, una cúpula de láminas de hierro que suaviza la temperatura de su espacio interior.

 

En la parte elevada gozamos de una magnífil1090784ca perspectiva sobre todo el arbolado que luce sus mejores colores de otoño. Allí arriba se encuentra el Jardín de Suculentas, plantas de interesante evolución que surgieron por adaptación al medio. Algunas primitivas retienen el agua en las hojas que desaparecen y se recuperan en función de la escasez o abundancia de la misma. Entre ellas, la Aulluaudia ascendens, que vemos en la foto.

 

Podemos comprobar in situ cómo se reproducen los cactus. El viento o el peso provocan la caída de trozos al suelo que echan raíces y así continúa su ciclo.

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En la zona canaria conocemos que nuestro “quejigo andaluz” se llama quercus canariensis por haber sido en Canarias donde se describió y se le dio ese nombre. Cuando completamos nuestro paseo, acabó también la tregua que la lluvia quiso darnos para que pudiésemos disfrutar de esta jornada.

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Visita al Santuario de la Victoria

2 CriptaBlanco sobre negro: Esqueletos, guadañas, “eres polvo…”, tambores que acompañan a la eternidad; la muerte amamanta a un niño, muerte y vida unidas. Tal es el despliegue de la cripta de La Victoria, construida como capilla funeraria por los Condes de Buenavista.

Los monjes cultos conocían muy bien la simbología y la desplegaron profusamente para mostrarnos el camino de progresión entre la tierra y el cielo. Para salir de la cripta hay que pasar entre los estípites barrocos, pirámides invertidas, procedentes de la simbología romana que marcan los límites de la muerte. Continuamos por la escalera guiados por la guirnalda de ángeles in crescendo donde se abre la hoja de acanto, carnosa aquí. En el techo nos recibe Cristo Redentor, en pantocrátor, con sus doce apóstoles.

Hemos terminado la vía iluminativa para pasar a la unitiva. Llegamos al camarín que hay que mirar también en progresión, de abajo a arriba: vegetales, ramos de flores, espejos, el cantar de los cantares, letanías, ángeles y arcángeles. En el centro, el baldaquino custodiado por cuatro ángeles con la imagen de la virgen. Y  arriba, muy arriba,  apoteosis final, la cúpula, el cielo.

Nuestra Amiga del Jardín, Clotilde, nos había puesto en antecedentes antes de iniciar la visita a este Santuario cuya simbología pasa después a América. Una línea une esta iconografía con el día de los muertos mejicano.

A la salida, lo terrenal; el sol luce y Ernesto nos muestra algunos árboles cuasicentenarios que quedan:  washingtonias filiferas, palmeras de China, jacarandas, grevilleas que darán flores color azafrán, acacias, almeces, aligustres, un ginkgo biloba y un magnolio.

4 Cripta Grupo 21 Grupo Inicial 3 Cripta Grupo5 Camarín  2 6 Cúpula 01 7 Jardín Grupo

Visita al Museo Jorge Rando

20151219_103033El sábado día 19 de diciembre visitamos el Museo expresionista Jorge Rando, situado en la calle Cruz del Molinillo, 12, con su extraordinario mandarino centenario. El Museum Jorge Rando, anexo al Monasterio de las Mercedarias, se erige como la primera institución en España dedicada al estudio y difusión de la poética expresionista en todas sus facetas, desde los decenios finales del siglo XIX hasta el presente.

20151219_103357El edificio, construido según el diseño del arquitecto D. Manuel Rivera Valentín en 1878, fue inaugurado en el año 1893 y está considerado una  edificación  emblemática de interés artístico preferente.

En el patio, da sombra y belleza el mandarino del que nuestro vicepresidente nos habló con su amena y entendida charla: explicó la historia de los cítricos desde Teofrasto (371-287 a. C.), su procedencia (“manzanas médicas”), cidro descrito por  Plinio (s. I) resaltando su fragancia –no eran comestibles-. Existen asimismo documentos en la  Málaga musulmana y en la Córdoba califal (el naranjo amargo y el limón fueron introducidos por los árabes durante los siglos X y XI). Nos ilustró, muy a propósito pues estábamos en un museo, con la aparición en la pintura renacentista de estos frutos, en el siglo XV italiano (Ghirlandaio, Botticelli, Mantegna…).20151219_103409

Mediante un didáctico esquema de la genealogía de los cítricos aprendimos los conceptos de selección, cruzamiento, injerto y transgenesia. El mandarino concretamente procede de la naranja dulce (que llega Portugal en 1548) y de la mandarina silvestre; aparece en el siglo XVIII y se extiende en el XIX. También nos habló Ernesto de la bergamota, cítrico que dio origen al agua de colonia.

Practicamos la medición de un árbol calculando la pendiente por trigonometría ¡gracias al móvil! Este mide 4 metros y puede tener 150 años.

Fue una agradable y provechosa mañana otoñal ¡Incluso aprendimos el arte del injerto!

En cuanto a la exposición “Ernst Barlach. Figura de un futuro mejor” es la primera exposición magna del escultor expresionista en España, con  más de 140 obras. Esta exposición recorría  las etapas creativas de un artista que revolucionó el panorama escultórico contemporáneo simplificando las formas, reduciéndolas a su esencia en un camino hacia la abstracción que lo encumbró como uno de los máximos exponentes de la escultura.

20151219_112918Se trataba de un encuentro entre la escultura de Ernst Barlach (1870-1939) y la pintura de Jorge Rando (1941): “Un cruce de caminos de dos miradas artísticas separadas por cien años pero que mantienen esa necesidad de encontrar en el Arte un camino hacia la  espiritualidad. Una visita que demanda esa contemplación muda, ese silencio al que Barlach acude de manera constante en sus escritos. Un silencio que permita percibir esa llamada que nos invita a ver, a pensar y a sentir. Una exposición cuyo indiscutible valor estético transciende esa parcela visible del ser humano para transformarla, de manera fascinante, en Arte”.

Barlach vivió la Revolución industrial; un viaje a Rusia en 1906 le descubrió en los campesinos y los mendigos de aquella estepa previa a la Revolución de Octubre la pureza sin máscaras del ser humano. En la Sala 4 del museo podemos observar obras como ‘Mendigo con muletas’, concebido por el mismo Barlach como un icono de la Modernidad, o “Mendiga rusa con cuenco”… La Sala 3 está protagonizada por la obra gráfica de Barlach acompañada de esculturas como “El Caminante”, que presenta a un peregrino caminando contra el viento. Parece ensimismado, en desconexión total con el mundo, abstraído de la realidad – una condición que Barlach anhelaba para sí mismo-.En la Sala 2, la figura de “El Vengador”, representante del fervor belicista de principios de siglo, contrasta con la representación del dolor de la barbarie de La Gran Guerra, dramatismo que trasladó Barlach a la escultura en obras como “El Ángel Colgante”, convertido hoy en un icono del pacifismo: destinó su arte a advertir al futuro de la  necesidad de rehuir la guerra y alcanzar la paz.

Las otras  salas del museo nos permitieron un recorrido por las diferentes etapas creativas del pintor Jorge Rando en su intensa20151219_113052 búsqueda de la espiritualidad en la pintura. Maternidades, Horizontes verticales bucean incansablemente en la naturaleza humana a través del concepto filosófico del pintor y el lenguaje de la mancha y la línea, la luz y el movimiento.

Fuimos guiados muy acertada y amablemente por dos colaboradores del museo, quienes nos mostraron al final  el Atelier “abierto de caballetes manchados, tubos retorcidos y lienzos en blanco para que los artistas dispongan de un estudio cuyas paredes susurran que el triunfo del pintor está en pintar”.

Desde aquí les damos otra vez las gracias al museo y a su creador Jorge Rando, así como nuestra felicitación por haber obtenido el premio Ernst Barlach 2016,  uno de los galardones más prestigiosos que concede Alemania en el ámbito de las artes.

Visita al Arboretum de Villanueva del Rosario

P1070099El día 14 de diciembre  hicimos nuevamente nuestro paseo otoñal por “El Jardín del Rosario”, finca que nuestro amigo José Alba  posee en Villanueva del Rosario, localidad situada al norte de la provincia de Málaga. No es la primera vez que acudimos a ella, abusando de la extraordinaria hospitalidad que siempre manifiesta con los que amamos la naturaleza.

Como muchos sabéis, este conocido ingeniero malagueño ha creado una importante colección botánica en una superficie de 8 hectáreas, que puede considerarse en variedad y cantidad de especies como la más importante de España.

A grandes rasgos, este “arboretum” está compuesto por 2476 especies y subespecies de 170 familias diferentes, de las que podríamos destacar la colección de Quercus (robles) de todas las partes del mundo, formada por 726 ejemplares de 177 especies distintas, así como otras muchas que a modo de ejemplo y de una manera aleatoria relacionamos:P1070086

83 especies distintas de arces, 66 de pinos, 33 de serbales, 13 de piceas, 11 de acebos, 11 de abetos, 24 de fresnos, 7 de hayas (¡las  más meridionales del mundo!), 18 de tilos, 15 de abedules, 17 de sauces, 15 de almeces, 9 de cipreses,  sin contar otras muchas familias, la mayoría de ellas menos conocidas para el profano.

Según nos relata su creador, la finca se gestó a principios de los años 80 del pasado siglo, se ha ido completando en diversas fases, y ha sido en los últimos 10 años cuando se ha enriquecido con la mayoría de las especies exóticas que le han dado la mencionada diversidad botánica. Por ello insiste su autor en que hay que considerarlo como un jardín de estilo “inglés” todavía joven, que está empezando a vivir; con el transcurso de los años se manifestará con más profusión el fruto de tanta dedicación.

P1070101En 1979, cuando eligieron este “ escenario natural del valle alto del Guadalhorce y de la vertiente norte de la Sierra de Camarolos” dicen “ nos conquistó por su grandiosidad y su sencillez”; era un terreno baldío, y  consiguieron “con constancia y esfuerzo superar la carencia de infraestructuras; a lo largo de algo más de treinta años, se ha creado en Villanueva del Rosario un jardín que reúne condiciones de singularidad en muchos aspectos, en un espacio en el que, difícilmente, nadie hubiera pensado para ese objetivo”.

Hoy se aprecia su intención estética con la que  ha logrado convertir el jardín en un maravilloso juego cromático, gracias a la variedad de árboles: membrillos, almendros, cedros, rododendros, quercus, arces rojos…que, en contraste con el verde de los pinos ofrece en esta época  una visión espectacular de diversidad de diseños y colores; la variedad de árboles es  irrepetible, distribuidos de tal modo que en otoño sus hojas forman un paisaje de incomparable belleza. Por  caminos de tierra y picadura de la poda de encina, contemplamos plátanos, secuoyas, olmos, magnolios, arces, alerce, también raro aquí; así llegamos a la ribera del arroyo, cercada de populus nigra y nogales. La ladera orientada al sur está dedicada al cultivo de cerezos, olivos y a aquellas plantas que requieren y admiten menor humedad, en una inteligente –y admirable- disposición.P1070143

Es por tanto de una gran riqueza paisajística y medioambiental, a la vez que trata de contribuir a la biodiversidad y a la protección de las especies vegetales de carácter ornamental. Destaca el respeto a los árboles y arbustos existentes: fresnos, encinas, quejigos, álamos, nísperos… y su integración armoniosa con las nuevas especies. No utilizan abonos químicos.

Igualmente interesante es  la gran balsa, que nos impresiona por su belleza al reflejar el colorido de los árboles y flores, y que sirve para captar y  almacenar las aguas de lluvia para riego.

Nos llamó la atención la posibilidad de localización de las plantas sobre plano  pues todas  están identificadas y tienen asignado un código de cinco dígitos para su seguimiento y control: los dos primeros se corresponden con el número de la zona en que se ubican y los tres restantes se asignan planta por planta en árboles y arbustos, y por agrupaciones en la generalidad de las de porte herbáceo.

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Para quien quiera saber más, recomendamos el artículo del propio José Alba:

“Un paisaje en el campo”.

¿Qué más decir?  No nos cansamos de admirar el “Jardín del Rosario”.  Agradecemos desde aquí una vez más su generosidad.