Blanco sobre negro: Esqueletos, guadañas, “eres polvo…”, tambores que acompañan a la eternidad; la muerte amamanta a un niño, muerte y vida unidas. Tal es el despliegue de la cripta de La Victoria, construida como capilla funeraria por los Condes de Buenavista.
Los monjes cultos conocían muy bien la simbología y la desplegaron profusamente para mostrarnos el camino de progresión entre la tierra y el cielo. Para salir de la cripta hay que pasar entre los estípites barrocos, pirámides invertidas, procedentes de la simbología romana que marcan los límites de la muerte. Continuamos por la escalera guiados por la guirnalda de ángeles in crescendo donde se abre la hoja de acanto, carnosa aquí. En el techo nos recibe Cristo Redentor, en pantocrátor, con sus doce apóstoles.
Hemos terminado la vía iluminativa para pasar a la unitiva. Llegamos al camarín que hay que mirar también en progresión, de abajo a arriba: vegetales, ramos de flores, espejos, el cantar de los cantares, letanías, ángeles y arcángeles. En el centro, el baldaquino custodiado por cuatro ángeles con la imagen de la virgen. Y arriba, muy arriba, apoteosis final, la cúpula, el cielo.
Nuestra Amiga del Jardín, Clotilde, nos había puesto en antecedentes antes de iniciar la visita a este Santuario cuya simbología pasa después a América. Una línea une esta iconografía con el día de los muertos mejicano.
A la salida, lo terrenal; el sol luce y Ernesto nos muestra algunos árboles cuasicentenarios que quedan: washingtonias filiferas, palmeras de China, jacarandas, grevilleas que darán flores color azafrán, acacias, almeces, aligustres, un ginkgo biloba y un magnolio.
Antonio Cañete presenta el trabajo titulado BROZAS Y DESPOJOS desde el día 1 hasta el 31 de marzo, en la Sala de Exposiciones del Jardín Botánico-Histórico de La Concepción de Málaga.
Se trata de una muestra de escultura expandida relacionada con el paisaje vinícola, con la inclusión de tierra y cepas, que el autor desbroza y limpia, descubriendo partes que inicialmente estaban ocultas como oquedades o retorcimientos de la materia prima. Como el artista explica, en su trabajo acude a la experiencia háptica, relativo al tacto, buscando el equilibrio en una pieza final recorrida por sus manos.
El domingo 31 de enero se inauguró la exposición de fotografía en la
Sala de Exposiciones. Los fotógrafos participantes, socios de AFONAMA,
además de las imágenes trajeron sus herramientas de trabajo que
mostraron a los asistentes: cámaras subacuáticas, teleobjetivos,
trípodes e incluso dos tipos de «hide» en los que camuflarse y pasar
desapercibidos, mientras se registran hábitos o situaciones de la fauna
del lugar.
Alrededor de una centena de personas asistieron al acto, que finalmente
concluyó con un ameno ágape.
D. Juan Antonio Valero Presidente Asociación Amigos de la Concepción
En estos días se está hablando con profusión del estado de abandono del Jardín Botánico por las denuncias en la prensa suscitadas a raíz de la caída de un árbol centenario. La Asociación de Amigos de La Concepción es testigo presencial de este deterioro progresivo y por ello creemos necesario exponer nuestra percepción. En nuestros estatutos figura como fin primordial la colaboración en la promoción y funcionamiento de esta institución. Y eso hacemos. Se puede pensar que hemos estado inactivos ante la situación por la que atravesaba el Jardín, pero nada mas lejos de la realidad. Ha sido continua e insistente nuestra queja por la falta de cuidados y por la utilización del espacio para fiestas multitudinarias que, aunque en principio no parecían causar destrozos graves, han provocado un lento pero imparable deterioro en el estado de las plantaciones. Aunque nuestras reclamaciones se han llevado a cabo ante la Gerencia del Patronato Botánico y las distintas áreas de trabajo, llegando a presentar un escrito con recepción en el Registro General del Ayuntamiento del 20 agosto de 2014, casi siempre se han hecho de manera verbal y en ocasiones hemos reflejado el descontento en artículos de prensa. También hemos agradecido, para ser justos, la mejora del acceso peatonal el año pasado que hemos reclamado repetidas veces.
A la merma de recursos para el mantenimiento se ha unido el escaso desarrollo de la función que debe tener un jardín botánico: plantación y cuidado de colecciones botánicas, investigación y transferencia de técnicas de cultivo y utilización en jardinería , divulgación científica y de valores medioambientales. No debemos olvidar la vinculación histórica con la ciudad, ligada a la Málaga del siglo XIX, que lo convierte en nuestro caso en un monumento histórico que se debe preservar y gestionar como un museo vivo, con una especial sensibilidad institucional.
Las distintas carencias en el funcionamiento del Jardín han llevado también a un estado de desánimo a los propios trabajadores, desde jardineros a botánicos, cuyo trabajo no se veía apoyado suficientemente y por ello con resultados poco brillantes.
Creemos que ha faltado una idea clara de manejo de un BIC con las características de Jardín Botánico-Histórico. Los sucesivos gerentes que ha tenido el Jardín han aportado, con mayor o menor acierto y en la medida de los recursos con que contaban, su visión del funcionamiento, pero lo han hecho desde su óptica particular, sin seguir criterios generales, por la sencilla razón de que no existían.
Amigos de La Concepción en la plantación de una de las joya botánicas de las que donamos regularmente.
Tampoco la acción del Patronato nos ha satisfecho, pues su labor ha sido casi siempre de tipo burocrático, con poca vinculación a los problemas cotidianos (algunos de sus miembros apenas conocían el Jardín a pesar de las reiteradas invitaciones a visitarlo por parte de nuestra asociación).
En el momento actual, el Patronato Botánico del que dependía el Jardín se ha extinguido, por los acuerdos de investidura en el Ayuntamiento, y pasa a incluirse en la gestión del Área de Medio Ambiente con lo que por una parte se eliminan algunos gastos y se pueden utilizar coyunturalmente recursos de esta área, pero por otra se diluye su gestión y a falta de un plan sirector el resultado puede ser, como poco, incierto.
Los responsables actuales han priorizado conseguir un aumento de visitantes y obtener ingresos por eventos particulares, que como se puede comprobar no han solucionado las carencias básicas. En medio de la polémica levantada estos días se propone acometer un plan urgente en el que equipos de poda y jardinería actúen para que el Jardín recupere algo de su esplendor, pero no sabemos si, pasada la urgencia mediática, se olvidará la necesidad de dar un cambio de rumbo a la gestión del Jardín.
Como se puede observar la culpa de la situación está bastante repartida, aunque se apunte como es lógico a los responsables directos. Incluso nosotros debemos ser más contundentes en las exigencias a la Administración.
Pensamos que se necesita optimizar los recursos para establecer los mínimos indispensables que se deben cumplir independientemente de quién esté al cargo de la Administración.
Puede ser que, si el gobierno municipal no puede, no sabe o no quiere gestionar el Jardín Botánico, se deba pensar en fórmulas de consorcio o fundación públicos que mantengan con garantías este Bien de Interés Cultural.
Demos gracias a la dombeya caída por despertar la conciencia sobre La Concepción y esperemos que si los brotes vivos que quedan en su tocón renacen sean indicadores del renacimiento del Jardín Botánico.